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¿Por qué la estética?

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Este debate contiene 6 respuestas, tiene 0 mensajes y lo actualizó  Super User hace 5 años, 10 meses.

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    Super User
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    No sé si tengo una visión sesgada pero tengo la impresión de que la luthería por un lado muere y por otro se populariza. Me gustaría compartir con vosotros esta pequeña reflexión y que a la vez aportéis vuestras opiniones al respecto.


    [attachment=2870]estetica-lutheria.jpg[/attachment]

    La luthería tradicional viene siendo vapuleada por los avatares del mercado desde tiempo inmemorial. En principio la ambición de marchantes y especuladores la obliga a competir con la poderosa mentira de la existencia de mitos. Semilla malsana que cae en el terreno abonado de aquel que quiere ser mentido. La estética poética de una historia bien hilada que regala los oídos del que paga. Ante la obligación de competir con los mitos aparece la nueva mentira del artesano que se presenta como un alquimista de la estafa, dominador de las ciencias ocultas capaces de transformar la madera en objetos dotados de poderes especiales, que confieren a los materiales características mágicas que subliman los sentidos e inspiran a las propias musas a no abandonar en su labor creativa a aquellos que los posean. De nuevo la estética, en esta ocasión tiránica y sobrehumana del secreto no revelado. Actualmente la competencia de la productividad globalizada donde unos pocos producen de forma masiva para todo el mundo, contra lo que no puede competir ni el honrado ni el embustero. Es lo que viene a ser «la estética del dos por uno».

    La lutheria se muere abrumada por la estética. Los vanos intentos por reanimarla desembocan en iniciativas frustradas.
    El otro dia un amigo mostraba orgulloso que le habían concedido la carta de Artesano. Un reconocimiento oficial que se solicita sin necesidad de una serie de años compitiendo en el mercado, pues basta acreditar el alta oficial en el IAE y la inscripción en un registro para que te sea concedido. Pero mas allá de eso. La carta de artesano (y la de maestro artesano que parece tener mas bombo) es exactamente la misma para el señor que construye el mejor de los violines que para aquel que talla cucharas de olivo para mover las migas, o el que forja clavos para herraduras (sin desmerecer estos oficios). A esta carta de artesanos le llamo yo «la estética del oropel vacuo» pues no es mas que una operación cosmética carente de significado real.

    Sin embargo, a la vez que la lutheria muere la luthería renace en manos de «nuevos amantes de la estética» porque es indudable que la propia actividad está envuelta en una plasticidad de la que hace gala por si misma. Es bello el proceso y es bello el resultado cuando se hace bien. Al abrigo de su belleza le brotan amantes y la lutheria se hace popular. Publicaciones generalistas se inundan con reportajes, los nuevos medios de comunicación de la era 3.0 facilitan su difusión, trabajos divulgativos, asociaciones de aficionados e incluso este humilde foro es señal inequívoca de un cambio de tendencias. Aquello oscuro e inalcanzable pierde su pátina de misterio y se muestra al alcance de cualquiera, pero ¿qué hay de cierto y de falso en todo esto?¿que hay de bueno y de malo?
    Hay quien piensa que a la vez que se hace popular la lutheria vuelve a morir. Los artesanos de estirpe ven peligrar su posición única y predominante en el sector y este se ve inundado por «ebanístas de la música» Nuevos luthiers aficionados entran en la ecuación y elevan el bricolaje a la categoría de arte.
    No sabemos a que nos avocará esta nueva realidad pero, en mi opinión, ser luthier es algo que va mas allá de la capacidad de construir un instrumento formalmente perfecto. Falta la otra parte donde se asientan los mitos, no porque existan sino porque no podemos negar que hay un componente intangible dentro de esta actividad. El hecho diferencial de la experiencia, el análisis, la investigación y la apuesta personal de cada artesano es lo que se esconde tras el instrumento formalmente perfecto para convertirlo realmente en una obra excepcional. Una obra excepcional a la que podemos desnudar de toda estética y seguirá siendo única.

    ¿Para qué engañarnos? Sin mitos, sin alquimias, sin secretos… La belleza de un instrumento debería residir en su sonido y esto es ajeno a la estética formal de nuestra obra; pero es la dificultad para determinar exactamente dónde reside ese sonido la que debe hacer que un luthier sea luthier. El hombre ante lo inexplicable inventó los dioses; en luthería ha inventado los mitos y los secretos. Y esa luthería es la que muere. La del misterio, y renace una luthería desprovista de toda esencia, pero la lutheria sin esencia no es lutheria, aunque estamos en el buen camino, tan solo faltan años para que en lugar de sustituir los mitos por absolutamente nada lo sustituyamos por el trabajo, el estudio, la formación, la experiencia, la lógica, la ciencia y el conocimiento.

    :saludo:

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